EQUIS- Así pues, esto es lo más delicado que tengo
y lo más preciado de mi ...
lo pongo en tus manos para que lo cuides y lo tengas contigo.
YE-para mi eres importante ¡haré lo posible!
sólo que ni si quiera sé si soy capaz de cuidar así mis cosas, pero ¡GRACIAS
que detalle!...creo.
Equis piensa que esto es lo más grande que ha hecho por alguien,
sabe que YE tiene consigo la posibilidad de romperlo en pedazos
confía en que no lo hará, lo vió en sus ojos,
suspira de alivio, alguien más cuidará su corazón.
Ye va caminando con el nuevo tesoro entre las manos
tiene la firme idea de preservarlo, se siente importante
en verdad quiere hacerlo bien, su rostro refleja una sonrisa sincera
sus manos protegen el nuevo regalo,
hay mil planes de en donde guardarlo
se le ocurren varias formas para mantenerlo bien
¡es más! conoce el lugar perfecto para él;
¡Qué emoción!
corre hacia aquel lugar ideal,
no deja de sonreir,
el aire en su cara es señal de libertad
sabe que esta haciendo lo correcto
le gusta sentirse así
nadie controla sus pasos
y ahora además, alguien cree que puede hasta con un tesoro
nunca había experimentado esto,
ojala durará siempre,
ojalá...
ojalá...
Mal momento para cerrar los ojos,
las piedras no saben en donde estorbarán.
Ye está en el suelo, le duele el golpe
y tiene las manos astilladas
¡NOOOO!
Siente un hueco en el estómago,
sabe que se repondrá pero el llanto es inevitable.
Equis no entendió nunca que fue un accidente,
aún cuenta la historia de la Ye irresponsable que le rompió el corazón
no sabe como fueron las cosas
y siempre guarda silencio al pensar que tal vez
(sólo tal vez... se repite para consolarse)
el principal irresponsable fue él.
Ha pasado mucho tiempo
Equis terapea al resto del abecedario
para desconfiar.
Ye por su parte
aún imagina y busca lugares ideales
pero nunca volverá a aceptar tesoros de nadie
se dejó una astilla en la mano
para recordar esto...
Sólo por si un día volviera a cerrar los ojos.
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